Simplemente diálogos, que van tomando forma (de alguna forma) y terminan donde tienen que llegar. Diálogos con vida propia, que a veces corren, a veces se detienen a pensar, y a veces disparan balas y verdades. Radiografía de un mundo igual, pero visto de distinta manera.

lunes, 15 de agosto de 2011

diálogo del "no sos vos soy yo".



-Bueno, acá me tenes, decime…-

-No te pongas cortado-

-¿Cómo cortado? … ¿cómo el café?- (chiste sin gracia; ninguna risa; no es el momento pero no puedo volver atrás en el tiempo lineal. Aún. Tampoco quiero. Ahora.)

- Violentito, así como te pones ahora. Me embola cuando tomas esa postura.-


Silencio. Con pizca de violencia.


-¿Sí? Dale, no te pongas así que se me hace más difícil.-

- Disculpame. Te la hago fácil. ¿Me queres cortar?-


Se pone a llorar.

Pobrecita… ella sufre, tiene sentimientos…. ¿Y yo? Aparentemente no.

Soy un insensible de mierda.


-Perdona. Es que esto me pone mal.-

-Tranquila, tomate el tiempo que necesites.-

- Estuve pensando mucho este tiempo… yo se que sos el amor de mi vida. Lo sé. Estoy segura, pondría las manos en el fuego… pero siento que ahora… no sé… ahora necesito aclarar mi mente.-

- ¿Conociste a alguien en el laburo?-

- ¡No seas pelotudo!-

- Pregunto nomas, me intriga… me intriga la forma en que uno puede tirar 5 años de relación a la mierda, nada más que eso.-

- No estoy tirando nada, sé que vamos a volver.-

-No sabes nada.-

- Yo sé que voy a querer volver con vos.-

- Y yo no sé si querré. Quizas sea demasiado tarde para ese entonces.-

- No seas así, ¿por qué no volverías?-

- Porque me estas cortando…-


Se larga a llorar de nuevo. Descomunalmente. Desconsoladamente. Usa todas las servilletas de la mesa. Llega la comida. Pedimos otra cerveza. En el bar todos nos miran. Seguramente piensan “pobre piba, que hijo de puta debe ser el novio”. Pero no. Acá el hijo de puta no soy yo. Me lo repito en la cabeza para creérmelo. Acá me están cortando a mí, y solo respondo seco porque es la forma que elijo para defenderme. Estoy a un paso de ser un ex. A minutos nomás de alcanzar esa libertad no elegida. Y ella llora por que no sabe que mierda quiere. Seguro conoció a algún chabón que le tiró dos piropos y la hizo sentir deseada de nuevo, es lo más probable. Esas cosas pasan todo el tiempo. Pero tiene una moral que no la deja tranquila y la desvela. Un principio ético que la obliga a hacer las cosas por pasos.


1. Cortar con el novio.

2. Entregarse a ese nuevo amor prometedor.

3. Darse cuenta que cometió un error y arrepentirse.

4. Volver.


-No te estoy cortando. Necesito un tiempo para aclarar mi cabeza.-

-Y salir con otro.-

-¿Tan inseguro sos? No hay ningún chabón.-

- No te creo, pero no importa. Cortemos mejor. Cortame. Dale.-

- ¿Comemos mejor? Frenemos un segundo.-


Traen la otra cerveza. La camarera la mira con compasión y luego me lanza una mueca desaprobatoria. Soy el inocente más odiado de todos. Ese que ahorcan en la plaza mientras la gente grita y escupe, para luego darse cuenta de que no ese buenhombre no había cometido crimen alguno; y todos intentarán olvidar lo antes posibles para no sentirse cómplices de la injusticia. Comemos en silencio. Tomamos sin hacer ruidos. La gente se va yendo del local, y, obviamente, me miran mal de pasada. Ella sigue sollozando entre bocados. Algunas luces se apagan. Pido la cuenta a la camarera inquisidora: 50 pesos. Miro fijo a la comensal que me acompaña y le señalo con los ojos la boleta.


-Veinticinco cada uno-.

-Uh… no traje plata… tengo solo diez pesos.-


No lo puedo creer.

6 comentarios:

Giuliana dijo...

La verdad no puedo creer la magia que tiene este texto: la calidad con la que traspasaron una realidad cotidiana a tal punto de sentir que la estaba viviendo... muy real!
Felicitaciones, está más que bueno.

diego dijo...

Gracias Giuliana! muy lindo leer tu comment. La magia se da recién cuando el texto es leído. La transcripción de situaciones o imaginaciones es solo la excusa. de la unión de las palabras con los ojos surge el milagro. Gracias por pasarte y leer.

todos somos seres mágicos.

Juan Ojeda dijo...

Está buenísimo esto, como rescatas algo tan cotidiano y doméstico. Y lo llevás a una dimensión de paranoia y miedo a la soledad; con tanta sutileza, que hasta me parecio oír las toses, los sollozos de ella y los cubiertos chocarse, mientras todos miran sin mirar...

muy bueno, un abrazo.

diego dijo...

gracias juan!
me alegro que te haya gustado =)
como andas?
a ver cuando nos juntamos para un birrin!

cof cof (toses) ja! jajajaja

mflorencia dijo...

cómo me gusta pasar por acá (:

diego dijo...

cómo nos (? somos tantos?) gusta que pases VOS por acá m florencia! gracias por tu comment, siempre bienvenida, las puertas abiertas eternamente. =)